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Registros médicos


¿Qué son los registros médicos?

Cada vez que tu médico te examina o que te arremangas para una extracción de sangre, alguien lo anota en tus registros médicos. Muchos profesionales del cuidado de la salud conservan esta información en registros electrónicos. Tal vez hayas escuchado que los llaman EHR, que es la sigla en inglés de registros de salud electrónicos.

Los registros electrónicos permiten que todos los profesionales médicos que te atienden puedan ver la misma información. Por eso, si tu dermatólogo desea recetarte un medicamento, puede fijarse si otros médicos te han dado medicamentos que pueden tener una reacción adversa con el nuevo. Contar con un registro centralizado como este puede ayudar a los profesionales a ofrecerte la mejor atención.

Es bueno saber acerca de tus registros médicos. En algún momento, necesitarás la información que hay en ellos, por ejemplo, si necesitas ver un registro de tus vacunas para presentar en una universidad o un nuevo trabajo. O tal vez tengas que ir a un médico nuevo y quieras que este tenga acceso a todo tu historial médico.

A medida que comiences a hacerte cargo de tu propia atención médica, es útil saber qué hay en tus registros médicos, cómo obtenerlos si es necesario, quién más tiene permitido verlos y qué leyes te permiten mantener su privacidad.

¿Qué hay en mis registros médicos?

Tus registros médicos están en diferentes lugares. Cada especialista que te trata conserva su propio archivo y estos forman parte de tus registros médicos.

Incluso los registros electrónicos no son simples. Existen diferentes programas y software, y no todos los consultorios usan el mismo sistema. Por este motivo, algunos estados manejan los registros de un modo que permite que toda tu información sea compartida entre diferentes profesionales del cuidado de la salud.

Tus registros médicos contienen información básica, como tu nombre y tu fecha de nacimiento. También incluyen la información que le das al médico de la familia, al dentista o a otro especialista durante un examen. Por eso, tus respuestas a todas las preguntas que te haga el profesional del cuidado de la salud (por ejemplo, cómo te sientes) se incluyen en tus registros médicos. Tus registros también tienen los resultados de tus estudios médicos, tratamientos, medicamentos y todas las notas que los médicos toman sobre tú y tu salud.

Los registros médicos no son únicamente sobre tu salud física. También incluyen el cuidado de la salud mental. Por eso, si fuiste a terapia familiar a los 6 años y tus padres se estaban divorciando, eso figurará en tus registros.

¿Puedo ver mis registros?

Sí. La ley de los Estados Unidos les da a los pacientes el derecho a ver, hacer copias y, a veces, incluso cambiar sus registros médicos.

Si tienes menos de 18 años, tu padre o tutor tendrá que pedir copias de tus registros médicos en tu nombre. Pero a medida que más estados permitan que las personas menores de 18 se hagan cargo de sus propios servicios de salud, tal vez puedas obtener tus propios registros.

Una ley de los Estados Unidos limita quiénes pueden ver los registros médicos. La ley, que se conoce como HIPAA, protege la información del paciente de los curiosos. Una vez que tengas 18 años, estarás cubierto por la ley HIPAA. En ese momento, si otra persona desea ver tus registros médicos (incluso tus padres) tendrás que darle un permiso por escrito.

Los registros médicos pueden resultar confusos para las personas que no están entrenadas para leerlos. Esto es especialmente cierto en el caso de los resultados de análisis o imágenes, como radiografías y resonancias magnéticas. Algo que puede parecer atemorizante tal vez no sea realmente preocupante. Por lo tanto, si miras tus registros por tu cuenta, recuérdalo. Habla con el profesional del cuidado de la salud si tienes preguntas.

¿Cómo los obtengo?

Para obtener tus registros, comienza por determinar quién tiene la información que necesitas. Si se trata de información dental, ponte en contacto con el consultorio de tu dentista. Si se trata de un problema general de salud, probablemente desees hablar con tu médico de familia.

Cuando tengas que pedir los registros médicos, los diferentes profesionales del cuidado de la salud tienen distintas maneras de hacer las cosas. Algunos te pedirán que completes un formulario de autorización. Si es así, es conveniente que cuentes con información como la siguiente:

  • Las fechas en las que te dieron tratamiento o te atendieron (como una hospitalización). Si ha pasado bastante tiempo y no recuerdas la fecha exacta, pide los registros de un período de fechas, como del 2000 al 2005.
  • Qué información deseas. ¿Necesitas el registro completo o solo una parte? ¿Necesitas resultados de pruebas o análisis específicos? ¿Necesitas los resultados de una radiografía o un análisis de sangre?
  • Cómo deseas recibir la información. ¿Simplemente quieres ver tus registros para saber qué hay en ellos? ¿Necesitas tu propia copia? ¿Quieres que le envíen una copia a otro profesional del cuidado de la salud? ¿Necesitas una copia para ti y otra para un profesional?

Es posible que el consultorio de un profesional te cobre una tarifa para cubrir los gastos de hacer las copias. Algunas oficinas colocan los resultados de las pruebas y los estudios de diagnóstico por imagen en un CD ROM. Probablemente tengas que pagar los gastos de envío de los registros a ti o a otro médico (si no pasarás a retirarlos en persona).

Asegúrate de comprender qué se incluye en tu pedido de los registros médicos. Si marcas "todos los registros" terminarás con cajas y cajas de papel (y gastos) que tal vez no te sean útiles. Algunos consultorios ofrecen un "resumen" con las notas de los últimos años de tus visitas. De este modo, solo se recolecta y envía la información más reciente y pertinente.

¿Cuánto demora el proceso?

La ley les da a los profesionales del cuidado de la salud hasta 30 días para proporcionar copias de los registros médicos. Pero la mayoría de las organizaciones de cuidado de la salud ofrecen los registros mucho antes. La mayoría de las personas reciben los registros de cuidados no críticos en un plazo de 5 a 10 días hábiles. Si se necesitan los registros más rápido (por ejemplo, si un paciente necesita tratamiento médico), el profesional del cuidado de la salud que tiene los registros suele entregarlos de inmediato.

Si necesitas los registros para situaciones que no son una emergencia (como cambiar de médico), es conveniente enviar una notificación con mucho tiempo de antelación. Unas semanas antes de visitar a tu nuevo profesional del cuidado de la salud, hazle saber al profesional que tiene tus registros que quieres copias.

¿Pueden negarse a entregarlos?

Los profesionales del cuidado de la salud pueden rechazar los pedidos de los registros; pero esto casi nunca ocurre. Cuando ocurre, se debe a que el consultorio médico está intentando proteger la privacidad o la seguridad del paciente. Por ejemplo, es posible que no compartan la información si no están seguros de que la persona que solicita los registros tiene derecho a verlos. O tal vez no entreguen los registros si creen que esto podría provocarle un daño al paciente.

Si los profesionales del cuidado de la salud se niegan a darte acceso a los registros, deben indicar el motivo por escrito dentro de los 30 días. Si se rechaza una solicitud de información médica, el paciente tiene derecho a pedir que se vuelva a revisar la decisión.

¿Qué debo hacer si encuentro un error en mis registros médicos?

Si notas que falta algo o crees que algo no es correcto en tus registros médicos, tienes derecho a pedir que los corrijan. El consultorio del médico te explicará cómo manejan los cambios en los registros y qué debes hacer para pedir un cambio. La ley les da a los profesionales del cuidado de la salud un plazo de 60 días para hacer los cambios o rechazar una solicitud.

¿Quién más puede ver mis registros?

Siempre que sea necesario, tu información puede ser utilizada y compartida con las siguientes personas o grupos de personas:

  • otros profesionales del cuidado de la salud cuando sea necesario para tu tratamiento y tu atención
  • aseguradoras, Medicaid y otros grupos responsables del pago a los médicos y hospitales por tu atención médica
  • agencias de salud pública, cuando sea necesario para proteger la salud pública (por ejemplo: reportar una enfermedad como el sarampión o la gripe en tu zona)
  • agencias encargadas de hacer cumplir la ley (por ejemplo, informar de una herida de bala a la policía)
  • padres o tutores, si eres menor de 18 años
  • familiares, parientes, amigos, etc. Pero únicamente si tú (o un padre o tutor si eres menor de 18 años) otorgas tu permiso.

¿Y qué hay de mis padres?

Los padres tienen acceso a los registros médicos de sus hijos hasta que estos cumplen 18 años. Sin embargo, muchos estados ahora dejan que el médico decida si darles algo de información a los padres (como el consumo de drogas o la actividad sexual). La ley también establece que los padres ya no pueden ver los registros médicos de un adolescente si han aceptado que el hijo vea al médico de forma confidencial.

La mayoría de los hospitales o médicos hacen todo lo posible por proteger la privacidad de los pacientes cuando se trata de información sensible en sus registros médicos. A veces, un profesional del cuidado de la salud puede considerar que dar información a los padres no es en el mejor interés de un adolescente, aun cuando el niño sea menor de 18 años.

En el caso de los registros de salud mental (como las notas que toma un terapeuta durante una sesión), los padres ya no tienen acceso a los registros de su hijo cuando el niño cumple 15 o 16 años, según el estado.

Por ley, tus padres no podrán ver tus registros una vez que cumplas 18 años. Para algunas personas, esto tal vez no sea un problema. ¡Hasta puede resultar algo positivo! Pero, ¿qué pasa si tienes un problema de salud y necesitas que tus padres tomen decisiones sobre tu cuidado si ocurre algo? Si deseas que tus padres tengan acceso a tus registros una vez que tengas 18 años, puedes firmar un documento autorizándolos a hacerlo, tal como lo harías con cualquier otra persona.

¿Debo conservar mis propios registros médicos?

Muchos expertos en el cuidado de la salud recomiendan que los pacientes tengan sus propios registros médicos personales. Si lo haces, puedes llevarlos a tus visitas a los especialistas, a los nuevos médicos o incluso a una visita inesperada a la sala de emergencias. Como los registros médicos personales son muy útiles, puedes descargar aplicaciones que te ayudan a conservar un registro de la información más importante.

La mayoría de los sistemas de cuidado de la salud ofrecen un portal para pacientes en línea, en donde puedes ver tu registro médico en formato de solo lectura. Esto ahorra tiempo (y papel) porque pone la información al alcance de tu mano.

El registro médico personal debe incluir la siguiente información:

  • tu nombre, fecha de nacimiento, grupo sanguíneo y el contacto de emergencia
  • la fecha de tu último examen físico
  • las fechas y los resultados de las últimas pruebas y análisis de cribado
  • las principales enfermedades y cirugías que hayas tenido, junto con las fechas
  • las lesiones que has sufrido
  • las enfermedades por las que has recibido tratamiento
  • las alergias a alimentos, medicamentos, productos de uso doméstico, etc.
  • una lista de todos los medicamentos, las dosis y cuánto tiempo los has estado tomando
  • las enfermedades crónicas, si las hay
  • los antecedentes de enfermedades en tu familia
  • las adaptaciones que necesites para tomar decisiones médicas (como un intérprete de lenguaje de señas, información escrita con letra grande, símbolos con imágenes, etc.).

Una vez que crees tu registro médico personal, mantenlo actualizado pidiendo los resultados de las pruebas y otros registros médicos a medida que estén disponibles. También puedes tomar fotografías de tus registros médicos y conservar una copia en tu teléfono junto con tu información médica. Asegúrate de proteger esta información con contraseña por tu seguridad. Y aunque hagas esto, considera tener una copia impresa de la información médica más importante en tu billetera, por si surge una emergencia.

Fecha de revisión: octubre de 2019