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Obstrucción del conducto lagrimal


¿Qué es una obstrucción del conducto lagrimal? 

Un conducto lagrimal es un tubito que drena las lágrimas de los ojos a la nariz. Las lágrimas se fabrican en unas glándulas que tenemos debajo de los párpados. Las lágrimas se encargan de lavar los ojos para mantenerlos limpios y húmedos. Luego, salen de los ojos a través de los conductos lagrimales. Cuando un conducto lagrimal está obstruido (y no drena bien), las lágrimas se acumulan en la superficie de los ojos y el ojo lagrimea. 

Muchos bebés nacen con los conductos lagrimales obstruidos. Las obstrucciones de los conductos lagrimales en los bebés suelen remitir con poco o ningún tipo de tratamiento cuando el niño tiene alrededor de un año de edad. 

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la obstrucción del conducto lagrimal? 

Un niño con obstrucción del conducto lagrimal puede tener:

  • mayor lagrimeo del habitual (incluso cuando no se está llorando)
  • costras secas en las pestañas 
  • leve enrojecimiento o irritación de los ojos y/o de los párpados (de frotárselos)

Los bebés con obstrucción del conducto lagrimal suelen presentar síntomas entre el nacimiento y las 12 primeras semanas de vida. Pero a veces este problema no se pone de manifiesto hasta que se infecta el conducto lagrimal. Una infección puede ocurrir cuando crecen gérmenes dentro del conducto lagrimal. Entre los signos de un conducto lagrimal infectado, se incluyen los siguientes: 

  • mucosidades amarillentas o verdosas en el ojo 
  • enrojecimiento ocular 
  • hinchazón palpebral  

Causas de la obstrucción del conducto lagrimal 

A los bebés se les suelen obstruir los conductos lagrimales cuando estas partes del cuerpo no están completamente desarrolladas. Un bebé puede tener:

  • un conducto lagrimal demasiado estrecho 
  • una membrana de tejido adicional que obstruye la luz del conducto lagrimal

 Se muestra la ubicación del conducto lagrimal y el conducto nasolagrimal.
            Cuando el conducto está bloqueado por tejido, las lágrimas no pueden
            drenarse y se acumulan en el ojo. Cuando la obstrucción se elimina mediante
            cirugía, las lágrimas pueden drenarse.

A los niños mayores, se les obstruyen los conductos lagrimales con mucha menor frecuencia. Cuando se les obstruyen, la causa puede ser: 

  • un pólipo (tejido adicional) dentro de la nariz 
  • un quiste o tumor dentro de la nariz 
  • una lesión ocular

¿Cómo se diagnostican las obstrucciones del conducto lagrimal?

El médico explorará al niño y preguntará por sus síntomas. A veces el médico hace una prueba indolora usando un colorante para saber si el conducto lagrimal está drenando bien. 

¿Cómo se trata la obstrucción del conducto lagrimal?

Generalmente, la obstrucción del conducto lagrimal se corrige por sí sola, sobre todo en los bebés menores de 6 meses de edad. 

Si su hijo tiene una obstrucción del conducto lagrimal, el médico le enseñará a masajearle el ojo y le pedirá que se lo masajee varias veces al día durante varios meses. Los masajes pueden ayudar a abrir un conducto lagrimal obstruido. 

Es posible que el médico de su hijo le recomiende que lo lleve a un oftalmólogo (un médico especializado en los ojos) si el conducto lagrimal no se le abre por sí solo o si su hijo sigue contrayendo infecciones oculares. El oftalmólogo le explorará el ojo a su hijo para descartar otros problemas y, de ser necesario, le desobstruiría el conducto lagrimal.

Los oftalmólogos pueden hacer distintos tipos de operaciones para abrir un conducto lagrimal obstruido, como las siguientes:

  • desobstruir el conducto mediante una sonda, usando un alambre muy fino 
  • colocar unos tubos especiales y diminutos para ensanchar el conducto 
  • usar un catéter que se hincha como un globo para abrir el conducto 

Después de la operación, el médico recetará antibióticos, en forma de pomada o de gotas oculares, a aplicar mientras se cure el conducto lagrimal.

¿Cómo pueden ayudar los padres?

Llame al médico de su hijo si lagrimea más de lo normal o si cree que podría tener una infección ocular. 

Fecha de revisión: octubre de 2019