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Tabaco


Cuando tus padres eran jóvenes, las personas podían comprar y fumar cigarrillos prácticamente en cualquier lugar; ¡incluso en los hospitales! Había propagandas de cigarrillos por todas partes. En la actualidad, somos más conscientes de lo malo que es el tabaco para nuestra salud. En la mayoría de los lugares públicos está prohibido fumar o existen restricciones, y las compañías tabacaleras ya no pueden hacer publicidad en televisión, radio y en muchas revistas.

Casi todos saben que fumar causa cáncer, enfisema y enfermedad cardíaca; que puede acortar la vida en 10 años o más, y que un fumador puede gastar miles de dólares al año en tabaco. ¿Entonces por qué siguen fumando las personas? La respuesta es sencilla: es una adicción.

Una vez que comienzas, es difícil dejarlo

Fumar es un hábito difícil de abandonar porque el tabaco contiene nicotina, que es altamente adictiva. Al igual que ocurre con la heroína u otras drogas adictivas, el cuerpo y la mente se acostumbran tan rápido a la nicotina de los cigarrillos que la persona los necesita para sentirse normal.

Las personas comienzan a fumar por una variedad de motivos. Algunas creen que se ve genial. Otras comienzan porque sus familiares o amigos fuman. Las estadísticas demuestran que aproximadamente 9 de cada 10 fumadores comienzan antes de los 18 años. La mayoría de los adultos que comenzaron a fumar en su adolescencia jamás pensaron que se volverían adictos. Este es el motivo por el cual las personas dicen que es mucho más sencillo no empezar a fumar.

Hookahs y cigarrillos electrónicos

No solo los cigarrillos generan una dependencia del tabaco. Las hookahs, típicas de los cafés de Medio Oriente, son pipas de agua que se usan para fumar tabaco a través de una manguera con una boquilla especial. Existe un mito de que las hookahs son más seguras porque el humo se enfría al pasar a través del agua.

Pero observa la sustancia resinosa y negra que se acumula dentro de la manguera de una hookah. Parte de esta sustancia llega a la boca y los pulmones de los fumadores. De hecho, los expertos aseguran que las hookahs no son más seguras que los cigarrillos. Y como no tienen filtros y las personas las usan por largos períodos de tiempo, los riesgos para la salud podrían ser incluso mayores. Las hookahs se suelen compartir; por lo tanto, también existe el riesgo de contagiar gérmenes con la pipa.

También debes tener cuidado con los cigarrillos electrónicos que contienen sustancias químicas cancerígenas y otras toxinas, incluso un compuesto que se usa en los anticongelantes. Estos dispositivos a batería utilizan cartuchos llenos de nicotina, saborizantes y otras sustancias químicas que se convierten en un vapor que el usuario inhala.

Durante algunos años, la Administración de Medicamentos y Alimentos de EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) no reguló ni estudió las hookahs y los cigarrillos electrónicos. Por lo tanto, se sabe muy poco sobre su seguridad. Pero a partir de agosto de 2016, hay nuevas normas para controlar estos productos. En el futuro, las hookahs y los cigarrillos electrónicos que se vendan deberán estar aprobados por la FDA y las compañías tendrán que publicar advertencias para la salud para que la gente conozca cuáles son los riesgos. Pero una cosa es segura: no existe un producto de consumo de nicotina que sea "seguro".

De qué manera el tabaco afecta tu salud

No existen motivos físicos para comenzar a fumar. El cuerpo necesita alimentos, agua, sueño y ejercicio físico, pero no necesita tabaco. Y muchas de las sustancias químicas presentes en los cigarrillos, como la nicotina y el cianuro, son venenos que pueden provocar la muerte en dosis lo suficientemente altas.

El cuerpo es inteligente. Cuando está siendo envenenado, se pone a la defensiva. Con frecuencia, quienes fuman por primera vez sienten dolor o ardor en la garganta y los pulmones, y algunas personas sienten náuseas o incluso vomitan la primera vez que prueban tabaco.

Las consecuencias de este envenenamiento son graduales. A largo plazo, fumar hace que las personas desarrollen problemas de salud, como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, enfisema (descomposición del tejido pulmonar) y muchos tipos de cáncer, incluido el de pulmones, garganta, estómago y vejiga. Las personas que fuman pueden desarrollar problemas en la piel, como psoriasis (un tipo de erupción), y tienen más probabilidades de tener arrugas. Además, tienen un mayor riesgo de infecciones como bronquitis y neumonía.

Muchas de estas enfermedades limitan la capacidad de una persona para hacer actividad normal y pueden resultar mortales. En los Estados Unidos, el tabaco es responsable de aproximadamente 1 de cada 5 muertes.

Los fumadores no solo desarrollan arrugas y dientes amarillos, también pierden densidad ósea, lo cual incrementa el riesgo de osteoporosis, una afección que hace que las personas mayores se encorven y se fracturen los huesos más fácilmente. Los fumadores también suelen ser menos activos que quienes no fuman, porque el cigarrillo afecta la capacidad pulmonar.

El cigarrillo también puede causar problemas de fertilidad que pueden afectar la salud sexual, tanto en hombres como mujeres. Las mujeres que toman la píldora anticonceptiva o usan otros métodos hormonales para el control de la natalidad (como el parche o el anillo) tienen mayores riesgos de sufrir problemas de salud graves, como ataques al corazón, si fuman.

Las consecuencias de fumar pueden parecer muy lejanas, pero los problemas a largo plazo no son los únicos peligros del tabaco. La nicotina y otras toxinas presentes en los cigarrillos, los cigarros y las pipas pueden afectar rápidamente el cuerpo de una persona. Esto significa que los fumadores adolescentes tienen muchos de estos problemas:

  • Mal aliento. Los cigarrillos provocan una afección llamada "halitosis" o mal aliento persistente.
  • Mal olor en el cabello y la ropa. El olor del cigarrillo suele impregnarse; no solo en la ropa sino también en el cabello, los muebles y los automóviles. Y con frecuencia es difícil sacar el olor a cigarrillo.
  • Menor rendimiento deportivo. En general, las personas que fuman no pueden competir con pares no fumadores porque los efectos físicos del cigarrillo (como frecuencia cardíaca acelerada, menor circulación y falta de aire) afectan el rendimiento deportivo.
  • Mayor riesgo de lesiones y mayor tiempo para curarse. El tabaco afecta la capacidad del cuerpo de producir colágeno; por eso, las lesiones deportivas comunes, como las lesiones en los tendones y los ligamentos, tardan más en curarse en el caso de fumadores.
  • Mayor riesgo de sufrir enfermedades. Los estudios demuestran que los fumadores tienen más resfriados, gripe, bronquitis y la neumonía que quienes no fuman. Y las personas con ciertas afecciones médicas, como asma, se enferman más si fuman (y si están cerca de personas que fuman). Como los adolescentes que fuman para controlar su peso suelen encender un cigarrillo en lugar de comer, sus cuerpos no tienen los nutrientes necesarios para crecer, desarrollarse y combatir las enfermedades de forma adecuada.

Mantenerse alejado de todo tipo de tabaco

Todas las formas de tabaco (cigarrillos, pipas, cigarros, hookahs y tabaco sin humo son un peligro para la salud. No sirve comenzar a usar productos que parecen ser mejores que los cigarrillos comunes, como los cigarrillos electrónicos o los cigarrillos filtrados o con bajo contenido de alquitrán.

Lo único que realmente ayuda a una persona a evitar los problemas relacionados con el tabaco es dejar de fumar. Esto no siempre es sencillo, en especial si alguna persona cercana fuma y te ofrece cigarrillos. Tal vez te ayude tener razones para no fumar para los momentos en los que sientas la presión: Por ejemplo: "no me gusta" o "quiero estar en forma para jugar el fútbol" (o fútbol americano, baloncesto o cualquier otro deporte).

La buena noticia para quienes no fuman o para quienes quieren dejar de hacerlo es que los estudios demuestran que la cantidad de adolescentes que fuman se redujo drásticamente. En la actualidad, aproximadamente el 10 % de los estudiantes de la escuela secundaria fuman. Esto quiere decir que 9 de cada 10 estudiantes no fuman.

Si fumas y deseas dejar de hacerlo, tienes mucha información y apoyo a tu disposición. Cada persona debe buscar el enfoque adecuado para dejar de fumar. Para algunos, lo mejor es dejar de fumar drásticamente. Otros prefieren un enfoque más gradual. Algunas personas, especialmente los adolescentes, descubren que ir a un grupo de apoyo les resulta de ayuda. Estos grupos a veces son auspiciados por los hospitales o las organizaciones locales, como la Sociedad Americana contra el Cáncer. En Internet hay una cantidad de recursos adecuados para ayudar a las personas a dejar de fumar.

Al dejar un hábito, puede ser útil recordar que los primeros días son los más difíciles. Por lo tanto, no te rindas. Algunas personas tienen unas pocas recaídas antes de lograr abandonar totalmente el hábito.

Si dejas de fumar tendrás mucho más de todo: más energía, mejor rendimiento, mejor aspecto, más dinero en el bolsillo y, a la larga, ¡más vida para vivir!

Fecha de revisión: junio de 2016