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Abuso de medicamentos de venta con receta médica


Tomar fármacos de venta con receta médica de una forma distinta a la recomendada por un médico puede ser más peligroso que lo que cree la gente. De hecho, se trata de un abuso de fármacos. Y es tan ilegal como consumir drogas que se venden en la calle.

¿Por qué la gente abusa de los medicamentos de venta con receta médica?

Algunas personas abusan de los medicamentos de venta con receta médica porque creen que las ayudarán a divertirse más, a perder peso, a encajar en determinados grupos e, incluso, a estudiar mejor. Los medicamentos de venta con receta médica pueden ser más fáciles de conseguir que las drogas ilegales que se venden en la calle porque parientes o amigos pueden disponer de ellos. Pero a veces los medicamentos de venta con receta médica también se venden en la calle, como las drogas ilegales. En una encuesta del año 2017, 1 de cada 7 adolescentes informó de haber tomado un medicamento de venta con receta médica sin disponer de receta.

Pero los medicamentos de venta con receta médica solo son seguros para aquellas personas a quienes se los han recetado. Esto se debe a que un médico ha evaluado a esas personas y les ha recetado la dosis adecuada del medicamento para tratar una afección médica específica. El médico también les habrá indicado exactamente cómo deben tomar el medicamento, incluyendo qué cosas deberían evitar cuando lo tomen. Los médicos también son conscientes de los efectos secundarios de algunos medicamentos y hacen un atento seguimiento de sus pacientes por si presentaran alguno de esos efectos.

¿De qué medicamentos se abusa más?

Los medicamentos de venta con receta médica de los que la gente abusa con más frecuencia se clasifican en tres categorías:

1. Opioides

  • Ejemplos: oxicodona (OxyContin), hidrocodona (Vicodin) y meperidina (Demerol).
  • Usos médicos: los opioides se utilizan para tratar el dolor (analgésicos) o para aliviar la tos o la diarrea.
  • Cómo funcionan: los opioides se unen a los receptores opioides del sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal), impidiendo que el cerebro reciba mensajes de dolor.

2. Depresores del sistema nervioso central

  • Ejemplos: pentobarbital sódico (Nembutal), diazepam (Valium) y alprazolam (Xanax).
  • Usos médicos: los depresores del sistema nervioso central se utilizan para tratar la ansiedad, la tensión, los ataques de pánico y los trastornos del sueño.
  • Cómo funcionan: los depresores del sistema nervioso central enlentecen la actividad cerebral al incrementar la actividad de un neurotransmisor llamado GABA. Consecuentemente, inducen un efecto calmante o de somnolencia.

3. Estimulantes

  • Ejemplos: metilfenidato (Ritalín), anfetamina/dextroanfetamina (Adderall).
  • Usos médicos: los estimulantes se pueden usar para tratar la narcolepsia y el TDAH.
  • Cómo funcionan: los estimulantes "estimulan" o incrementan la actividad cerebral, lo que provoca un mayor estado de alerta, atención y energía.

¿Cuáles son los peligros de abusar de estos medicamentos?

Las probabilidades de que una persona cometa un delito, sea víctima de un delito o tenga un accidente son mayores cuando se abusa de fármacos, independientemente de que se trate de medicamentos propiamente dichos o de drogas ilegales.

Al igual que con el abuso de drogas ilegales, el uso de medicamentos de venta con receta médica sin disponer de receta tiene graves riesgos para la salud de la persona.

El abuso de opioides puede provocar vómitos, cambios de humor, reducción de la capacidad de pensar (función cognitiva) e, incluso, reducción de la función respiratoria, coma o muerte. Este riesgo es mayor cuando los opioides se mezclan con otras sustancias como el alcohol, los antihistamínicos y los depresores del SNC.

El abuso de depresores del sistema nervioso central también tiene sus riesgos. Si se reduce su uso o se interrumpe su consumo demasiado deprisa, pueden aparecer convulsiones. Tomar depresores del sistema nervioso central con otros medicamentos, como los analgésicos de venta con receta médica, algunos medicamentos de venta libre para la alergia y para el resfriado, o el alcohol, puede enlentecer el ritmo cardíaco y la respiración de la persona, pudiendo llegar a provocarle la muerte.

El abuso de estimulantes (como algunos medicamentos para el TDAH) puede provocar insuficiencia cardíaca o convulsiones. Estos riesgos aumentan cuando los estimulantes se mezclan con otros medicamentos, incluso con los de venta libre, como los medicamentos anticatarrales. Tomar un estimulante en cantidades excesivas puede llevar a que una persona desarrolle una temperatura corporal peligrosamente elevada o un ritmo cardíaco irregular. Tomar varias dosis elevadas de estimulantes durante un período de tiempo breve puede hacer que la persona se vuelva agresiva o paranoica. Aunque el abuso de estimulantes puede no provocar dependencia física ni síntomas de abstinencia, sus usuarios pueden tomarlos tan a menudo que su consumo se acaba convirtiendo en un hábito difícil de abandonar.

Los peligros de abusar de medicamentos de venta con receta médica pueden ser incluso peores si las personas toman estos fármacos por motivos distintos a los de su uso habitual. El Ritalín puede parecer inocuo porque se receta incluso a niños pequeños con TDAH. Pero, si una persona lo toma innecesariamente o de una forma incorrecta (esnifándolo o inyectándoselo), la toxicidad del Ritalín puede ser considerable.

Probablemente, el riesgo más habitual del abuso de medicamentos de venta con receta médica sea la adicción. La gente que abusa de medicamentos se puede volver adicta con la misma facilidad que quienes consumen drogas ilegales. Por eso, la mayoría de los médicos no renuevan las recetas a menos de que puedan ver al paciente: quieren explorarlo para asegurarse de que no está desarrollando una adicción.

Consejos para tomar medicamentos de venta con receta médica

Si un médico te receta un analgésico, un estimulante o un depresor del sistema nervioso central, sigue sus indicaciones al pie de la letra. Así mismo, asegúrate de:

  • Acudir a todas las visitas con tu médico. Tu médico te querrá ver a menudo para poder controlar los efectos de la medicación y ajustar la dosis o cambiar de medicamento si fuera necesario.
  • Anota los efectos del medicamento en tu cuerpo y en tus emociones, sobre todo durante los primeros días, cuando tu organismo se esté acostumbrando a él. Explícaselos a tu médico.
  • Conserva la información que te facilite tu farmacéutico sobre cualquier fármaco, sustancia y/o actividad que deberías evitar mientras tomes el medicamento que te hayan recetado.
  • No aumentes ni reduzcas la dosis de tu medicamento sin consultar antes a tu médico.

Para acabar, no uses nunca los medicamentos que le hayan recetado a otra persona. Y no permitas que nadie use tus medicamentos. No solo estarás exponiendo a otras personas a riesgos importantes, sino que también tú podrías sufrir las consecuencias: los farmacéuticos podrían dejar de venderte medicamentos que ya te habían vendido por habértelos acabado antes de tiempo. Y, si estás dando tus medicamentos a otras personas, eso se considera un delito, y podrías acabar en los tribunales.

Fecha de revisión: octubre de 2018