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Nociones básicas sobre los bebés prematuros


¿Qué es un nacimiento prematuro?

Los bebés prematuros llegan al mundo antes de que el embarazo llegue a término. Esto quiere decir que el embarazo dura menos de 37 semanas. Los bebés que llegan a término nacen entre las semanas 37 y 42 después del último período de la madre.

Gracias a los recientes avances médicos, la mayoría de los bebés prematuros sobreviven. Sin embargo, los que son muy pequeños tienen más riesgos de sufrir complicaciones.

¿Cuáles son las causas de los nacimientos prematuros?

A menudo, la causa del parto prematuro no se puede determinar y no es algo que la madre hubiese podido controlar. A veces, se debe a afecciones de salud durante el embarazo, como diabetes gestacional, hipertensión, problemas cardíacos o renales, una infección (en especial de las membranas amnióticas o de los tractos urinario o genital) o un sangrado debido a la posición anormal de la placenta.

En otros casos, los nacimientos prematuros pueden deberse al estilo de vida de la madre, como una mala nutrición, el consumo de tabaco o drogas, o el consumo de alcohol excesivo durante el embarazo.

Otra causa de los nacimientos prematuros puede ser una anomalía estructural o el estiramiento excesivo del útero por un embarazo múltiple (mellizos, trillizos o más).

¿Quiénes están en riesgo de tener un parto prematuro?

Los partos prematuros son más comunes en mujeres menores de 19 años y mayores de 40, así como entre quienes ya han tenido un parto prematuro. Sin embargo, todas las mujeres embarazadas pueden tener un parto prematuro y muchas de ellas no tienen factores de riesgo conocidos.

¿Qué cuidados necesitan los bebés prematuros?

Los bebés prematuros tienen muchas necesidades especiales que hacen que su cuidado sea diferente del de los bebés que nacen a término. Este es el motivo por el cual, con frecuencia, son internados en una unidad de cuidados intensivos neonatales (NICU) después del parto.

La unidad de cuidados intensivos neonatales es un ambiente que limita el estrés para el bebé y satisface sus necesidades básicas de calor, nutrición y protección, para garantizar el desarrollo y el crecimiento adecuados.

Calor

Los bebés prematuros no tienen la grasa corporal necesaria para mantener la temperatura del cuerpo, aunque se los arrope con frazadas. Entonces, en la unidad de cuidados intensivos neonatales se mantiene su temperatura con incubadoras o calentadores.

Las incubadoras son de plástico transparente y rodean por completo al bebé para mantener su temperatura, reducir las probabilidades de infecciones y disminuir la pérdida de líquido. Los calentadores son camas abiertas que se mantiene calientes eléctricamente. Estas camas se usan cuando el personal médico necesita acceder con frecuencia al bebé para cuidarlo. El bebé tiene un pequeño termómetro pegado a la piel para medir la temperatura y regular el calor.

Nutrición y crecimiento

Los bebés prematuros tienen necesidades de nutrición especiales porque crecen más rápido que los bebés que nacen a término y su sistema digestivo no está maduro. Los neonatólogos (pediatras que se especializan en el cuidado de bebés prematuros y bebés a término con alguna enfermedad) miden el peso en gramos, no lo hacen en libras y onzas. Los bebés que nacen a término suelen pesar más de 2,5 kilos (aproximadamente 5 libras y 8 onzas), mientras que los bebés prematuros pesan entre 500 gramos (aproximadamente 1 libra y 1 onza) y 2,5 kilos.

Entonces, ¿qué alimento reciben los bebés prematuros? La leche materna es una excelente fuente de nutrición, pero los bebés prematuros no tienen la madurez suficiente como para alimentarse directamente del pecho o de un biberón. La mayoría de los prematuros deben alimentarse lentamente porque están en riesgo de sufrir enterocolitis necrotizante, una infección intestinal que afecta principalmente a los bebés prematuros.

La madre del bebé puede extraerse leche y el bebé la recibe a través de un tubo que va desde la nariz o la boca del bebé hasta el interior del estómago. En el caso de las mujeres que no pueden producir leche materna (o que no pueden producir una cantidad suficiente), los médicos tal vez recomienden darle al bebe leche materna humana pasteurizada proveniente de un banco de leche. Esta leche se considera una alternativa segura. Si no hay leche materna de un donante disponible, los bebés de las mamás que no pueden producir leche pueden recibir fórmula.

La leche materna tiene una ventaja frente a la fórmula porque contiene proteínas que ayudan a combatir las infecciones y promueven el crecimiento. Es posible agregarle fortificantes especiales a la leche materna o la fórmula porque los bebés prematuros necesitan más vitaminas y minerales que los bebés que nacen a término.

Casi todos los bebés prematuros reciben más calcio y fósforo, ya sea fortificando la leche materna o dándoles fórmulas especiales para prematuros. Las sustancias químicas y los minerales presentes en la sangre del bebé (como glucosa, sal, potasio, calcio, fosfato y magnesio) se miden regularmente y la dieta del bebé se ajusta para mantener estas sustancias dentro de un nivel normal.

Algunos bebés prematuros muy pequeños o muy enfermos no pueden usar su sistema digestivo para procesar alimentos. Estos bebés deben recibir un alimento intravenoso conformado por grasas, proteínas, azúcares y nutrientes. Esta forma de alimentación recibe el nombre de "nutrición parenteral total" (NPT). La nutrición parenteral total se administra a través de un pequeño tuvo que se inserta en una vena principal a través de la piel o del cordón umbilical del bebé.

¿Qué problemas de salud pueden surgir?

Los bebes prematuros están en riesgo de sufrir una serie de problemas, principalmente porque sus órganos internos no están totalmente preparados para trabajar por sí solos. En general, cuanto más prematuro sea el bebé, mayores serán las probabilidades de que haya complicaciones.

Anemia

Muchos bebés primerizos no tienen suficientes glóbulos rojos para transportar el oxígeno de manera adecuada al organismo. Esta complicación recibe el nombre de anemia y se diagnostica fácilmente a través de análisis de laboratorio.

Los bebés prematuros pueden desarrollar anemia por una variedad de motivos. En las primeras semanas de vida, los bebés no producen muchos glóbulos rojos nuevos. Además, los glóbulos rojos de los bebés viven menos tiempo que los de los adultos. Y las frecuentes muestras de sangre que se deben extraer para análisis hacen que resulte más difícil reponer los glóbulos rojos. Algunos bebés prematuros, en especial los que son muy pequeños, necesitan transfusiones de glóbulos rojos.

Apnea

La apnea es un problema de salud común entre los bebés prematuros. Durante un episodio de apnea, el bebé deja de respirar; tal vez se reduzca el ritmo cardíaco; y la piel puede ponerse pálida o azul. La apnea suele deberse a la inmadurez de la zona del cerebro que controla la respiración. La mayoría de los bebés que nacen antes o durante la semana 30 de gestación tendrán apnea. Los episodios de apnea se vuelven menos frecuentes con el paso del tiempo.

En la unidad de cuidados intensivos neonatales, se monitorea a todos los bebés prematuros para detectar episodios de apnea. El tratamiento puede ser tan simple como estimular suavemente al bebé para que vuelva a respirar. Pero si la apnea es muy frecuente, el bebé quizás necesite medicamentos (el más común es la cafeína) o un dispositivo especial que se coloca en la nariz y sopla un flujo continuo de aire hacia las vías aéreas para mantenerlas abiertas.

Displasia broncopulmonar

La displasia broncopulmonar, o enfermedad pulmonar crónica, es un problema pulmonar común entre los bebés prematuros, en especial entre los que pesan menos de 1kilo (2,2 libras) al momento de nacer. Nacer mucho tiempo antes, el síndrome de dificultad respiratoria aguda, las infecciones tanto antes como después del parto y el uso prolongado de oxígeno o respirador desempeñan un papel en el desarrollo de la displasia broncopulmonar.

A menudo, los bebés prematuros reciben tratamiento con medicamentos o con oxígeno para la displasia broncopulmonar. Los pulmones suelen mejorar en el transcurso de los primeros dos años de vida, pero muchos de estos bebés continúan con síntomas similares a los del asma.

Hiperbilirrubinemia

La hiperbilirrubinemia es una enfermedad común y tratable que afecta al 80 % de los bebés prematuros. Los bebés con hiperbilirrubinemia tienen niveles elevados de bilirrubina, que se genera por la descomposición normal de los glóbulos rojos. Este nivel elevado de bilirrubina provoca ictericia, una decoloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos.

Si bien la ictericia leve es bastante común en los bebés que nacen a término (aproximadamente el 60 %), es mucho más frecuente entre los bebés prematuros. Los niveles sumamente elevados de bilirrubina pueden provocar daño cerebral; por lo tanto, a los bebés prematuros se los controla para comenzar el tratamiento rápidamente si tienen ictericia, antes de que la bilirrubina alcance niveles peligrosos. A los bebés con ictericia se los coloca debajo de luces azules especiales que ayudan al cuerpo a eliminar la bilirrubina. En contadas ocasiones, se recurre a transfusiones de sangre para tratar la ictericia grave.

Infecciones

Las infecciones son una gran amenaza para los bebés prematuros porque tienen menor capacidad que los bebés nacidos a término para combatir los gérmenes capaces de causar enfermedades graves. Los bebés pueden contagiarse algunas infecciones de sus mamás antes, durante o después del parto. Las infecciones bacterianas se pueden tratar con antibióticos. Para tratar las infecciones virales o por hongos, se recetan otros medicamentos.

El lavado de manos frecuente es una norma de la unidad de cuidados intensivos neonatales para ayudar a prevenir las infecciones.

Baja presión arterial

La baja presión arterial (hipotensión) es una complicación relativamente común. Puede deberse a una infección, a la pérdida de sangre o líquido, o a los medicamentos que la madre recibió antes del parto. Se trata con una mayor ingesta de líquidos y con medicamentos. Los bebés con baja presión arterial tal vez necesiten una transfusión de sangre.

Enterocolitis necrotizante

La enterocolitis necrotizante es la enfermedad intestinal más común y más grave entre los bebés primerizos. Ocurre cuando el tejido del intestino delgado o grueso sufre una lesión o comienza a morir. Esto provoca una inflamación intestinal y, en casos excepcionales, aparece un orificio.

Cuando esto ocurre, el intestino ya no puede contener los desechos. Entonces, las bacterias y otros productos de desecho pasan al torrente sanguíneo del bebé o a su cavidad abdominal. El bebé puede enfermarse de gravedad y posiblemente aparezca una infección que ponga en riesgo su vida.

La enterocolitis necrotizante suele afectar a los bebés que nacen antes de las 32 semanas de gestación, pero puede aparecer en bebés que nacen a término y tienen problemas de salud, como una malformación cardíaca. En general, la enterocolitis necrotizante aparece dentro de las 2 a 4 semanas de vida. El tratamiento tal vez incluya dejar la alimentación normal y darles a los bebés nutrición intravenosa, vaciar el estómago y los intestinos del bebé, y/o darle antibióticos. A veces, es necesaria una cirugía para quitar la parte afectada de los intestinos.

La mayoría de los bebés que desarrollan enterocolitis necrotizante no tienen problemas de alimentación posteriores.

Conducto arterioso persistente

El conducto arterioso es un vaso sanguíneo que es fundamental para la circulación de la sangre del feto porque permite que la sangre evite a los pulmones, ya que el oxígeno presente en la sangre proviene de la madre y no de respirar aire.

En los bebés que nacen a término, el conducto arterioso se cierra poco después del nacimiento, pero con frecuencia permanece abierto en los bebés prematuros. Cuando esto ocurre, el excedente de sangre fluye hacia los pulmones y puede causar problemas respiratorios y, en algunos casos, insuficiencia cardíaca.

El conducto arterioso persistente se suele tratar con medicamentos que permiten cerrar el conducto arterioso en más del 80 % de los bebés. Si la terapia con medicamentos falla, es posible que sea necesaria una cirugía para cerrar el conducto.

Síndrome de distrés respiratorio

Muchos bebés prematuros tienen problemas respiratorios. Pueden deberse a diferentes causas, pero la más común es el síndrome de distrés respiratorio.

Cuando está presente este síndrome, los pulmones inmaduros del bebé no generan una cantidad suficiente de una sustancia importante llamada surfactante. El surfactante permite que la superficie interna de los pulmones se expanda correctamente cuando el bebé sale del útero y respira aire después de nacer. Afortunadamente, este síndrome es tratable y muchos bebés lo superan muy bien.

Cuando no es posible detener el parto prematuro, a la mayoría de las mujeres embarazadas se les puede dar un medicamento inmediatamente antes del parto para promover la producción de surfactante en los pulmones del bebé y ayudar a prevenir el síndrome de distrés respiratorio. Luego, inmediatamente después del parto y varias veces más tarde, el bebé puede recibir surfactante si es necesario.

La mayoría de los bebés prematuros que no tienen suficiente surfactante necesitan un respirador durante un tiempo, pero el uso de surfactantes ha reducido enormemente la cantidad de tiempo que deben pasar con el respirador.

Retinopatía del prematuro

Los ojos de los bebés prematuros son especialmente vulnerables a las lesiones después del nacimiento. Una complicación grave es la retinopatía del prematuro, que es un crecimiento anormal de los vasos sanguíneos de los ojos del bebé.

Algunos casos de retinopatía son leves y se corrigen por sí solos, pero otros pueden provocar el desprendimiento de la retina del resto del ojo. En estos casos es necesaria una cirugía para prevenir la pérdida de la visión o la ceguera.

De cara al futuro

Los bebés prematuros suelen necesitar cuidados especiales después de salir de la unidad de cuidados intensivos neonatales; a veces, en una clínica para recién nacidos de alto riesgo o un programa de intervención temprana. Además de las visitas regulares de control y las inmunizaciones que reciben todos los bebés, los prematuros tienen exámenes periódicos de la vista y el oído.

Se presta mucha atención al desarrollo del sistema nervioso, incluidas las habilidades motrices, como sonreír, sentarse y caminar, y la posición y la tonicidad de los músculos.

El desarrollo del habla y la conducta también son áreas importantes durante el seguimiento. Algunos bebés prematuros tal vez necesiten terapia del habla o terapia física a medida que crecen. Los bebés que tuvieron complicaciones en la unidad de cuidados intensivos neonatales tal vez necesiten cuidados adicionales de especialistas médicos.

El apoyo para la familia también es importante. Cuidar a un bebé prematuro es más demandante que cuidar a un bebé nacido a término; por eso, las clínicas de alto riesgo prestan especial atención a las necesidades de la familia en su conjunto.

Fecha de revisión: enero de 2018

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