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Leucemia mielomonocítica juvenil (LMMJ)


¿Qué es la leucemia mielomonocítica juvenil?

La leucemia mielomonocítica juvenil es un cáncer infantil muy raro. Ocurre cuando unas células sanguíneas inmaduras (llamadas blastos) fabrican una cantidad excesiva de mielocitos y monocitos (dos tipos de glóbulos blancos). Estos mielocitos, monocitos y blastos saturan la médula espinal y otros órganos del cuerpo y desplazan a las células normales, causando los síntomas de la leucemia mielomonocítica juvenil.

¿Quién puede desarrollar una leucemia mielomonocítica juvenil?

La leucemia mielomonocítica juvenil suele ocurrir en niños menores de 4 años de edad.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la leucemia mielomonocítica juvenil?

La leucemia mielomonocítica juvenil se desarrolla a lo largo del tiempo. Un niño puede tener muy pocos síntomas al principio porque estos pueden tardar varios meses en desarrollarse.

Un niño con una leucemia mielomonocítica juvenil puede:

  • desarrollar anemia, que es cuando la médula ósea no fabrica suficiente cantidad de glóbulos rojos
  • contraer infecciones a menudo (como las amigdalitis) porque los glóbulos blancos no combaten los gérmenes como deberían
  • sentirse casado y débil debido a la anemia y a las infecciones
  • tener ganglios linfáticos hinchados debido a la acumulación de células cancerosas
  • tener fiebre debido a las infecciones
  • tener facilidad en la formación de moretones o hemorragias porque la médula ósea no fabrica una cantidad suficiente de plaquetas (células que participan en la coagulación)
  • tener dolor óseo y/o articular porque la médula ósea está llena de células anormales
  • tener dolor e hinchazón abdominal si las células sanguíneas anormales se acumulan en órganos como los riñones, el hígado y el bazo

Causas de la leucemia mielomonocítica juvenil

Muchos niños a quienes les han diagnosticado una leucemia mielomonocítica juvenil tienen un cambio en sus genes (una mutación genética). El cambio afecta a los monocitos, que forman parte del sistema inmunitario.

Algunas afecciones médicas, como la neurofibromatosis tipo 1 y el síndrome de Noonan, pueden hacer que un niño sea más proclive a desarrollar una leucemia mielomonocítica juvenil.

¿Cómo se diagnostica la leucemia mielomonocítica juvenil?

Los médicos usan unas pruebas especiales cuando sospechan una leucemia. Entre ellas, se incluyen las siguientes:

  • Análisis de sangre. Análisis como el hemograma completo, las pruebas de las funciones hepática y renal, y la bioquímica sanguínea pueden proporcionar información importante sobre la cantidad de células sanguíneas normales que contiene el cuerpo de una persona y sobre lo bien que están funcionando sus órganos. Las formas y los tamaños de las células sanguíneas se analizan usando un microscopio.
  • Técnicas de diagnóstico por la imagen. Entre estas técnicas, se incluyen la radiografía, la tomografía computada (o TC), la resonancia magnética (o RM) o la ecografía. Estas técnicas permiten ver si hay una masa de células leucémicas en el pecho que podría estar afectando a la respiración y/o la circulación sanguínea. También permiten descartar otras posibles causas de los síntomas del niño.
  • Aspiración de médula ósea y biopsia. El médico introduce una aguja en un hueso grande, generalmente el de la cadera, y extrae una pequeña cantidad de médula ósea. A continuación, el laboratorio hará alguna de las siguientes pruebas con la muestra de médula ósea:
    • Pruebas de citometría de flujo. Los médicos analizan las células cancerosas para determinar el tipo de leucemia que tiene el niño. Esto es importante porque el tratamiento diferirá en función de cuál sea el tipo de leucemia.
    • Pruebas genéticas. Analizando la sangre o la médula ósea, los médicos pueden detectar cambios o alteraciones en los genes. Estos cambios ayudan a determinar el mejor tratamiento a seguir.
  • Punción lumbar. El médico usa una aguja pequeña para extraer una diminuta muestra de líquido cefalorraquídeo (el líquido que hay alrededor del cerebro y de la médula espinal) a fin de analizarla en un laboratorio.
  • Histotipado o tipado de antígeno leucocitario humano (o tipado HLA, por sus siglas en inglés). Si un niño necesita someterse a un trasplante de células madre (también conocido como "trasplante de médula ósea"), esta prueba ayuda a los médicos a encontrar a un donante de células madre que sea compatible con él. Funciona comparando las proteínas de la superficie de las células sanguíneas del niño con las proteínas de un posible donante. Cuantos más “marcadores HLA” compartan el niño y el donante, mayores serán las probabilidades de que el trasplante tenga éxito.

¿Cómo se trata la leucemia mielomonocítica juvenil?

La quimioterapia (el uso de fármacos especiales para matar células cancerosas) se puede utilizar para controlar de forma temporal la leucemia mielomonocítica juvenil.

Pero el tratamiento más eficaz es el trasplante de células madre (o de médula ósea). Para llevarlo a cabo, los médicos:

  • Administran dosis elevadas de quimioterapia para destruir las células cancerosas junto con las células normales de la médula ósea y del sistema inmunitario.
  • Introducen en el cuerpo del paciente células madre de un donante. Las nuevas células madre permiten reconstruir una reserva de sangre y un sistema inmunitario sano.

Los investigadores están estudiando el uso de tratamientos alternativos, como:

  • Las terapias moleculares dirigidas: estos medicamentos enlentecen el crecimiento de las células cancerosas al bloquear a ciertas moléculas o proteínas que contribuyen a su crecimiento.
  • Inmunoterapia: estos medicamentos marcan las células cancerosas para que el sistema inmunitario del cuerpo las pueda detectar a fin de eliminarlas del cuerpo.

¿Qué más debería saber?

Tener un hijo a quien se le debe tratar un cáncer puede ser muy duro y estresante para cualquier familia. Pero usted no está solo. Para encontrar apoyo, hable con el médico de su hijo o con un trabajador social del hospital. Hay muchos recursos disponibles para ayudarlos a atravesar esta difícil etapa. También puede encontrar información y apoyo en línea:

Revisado por: Edward A. Kolb, MD
Fecha de revisión: mayo de 2019