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Necesidades nutricionales de los niños con parálisis cerebral


Los niños con parálisis cerebral tienen problemas en el tono muscular, el movimiento y/o las habilidades motoras. Esto puede convertir las horas de las comidas en todo un desafío.

Algunos niños pueden no tener la coordinación necesaria para comer solos o para masticar y tragar la comida adecuadamente y con seguridad. Problemas digestivos, como el reflujo gastroesofágico y el estreñimiento, pueden hacer que comer les resulte molesto. Por lo tanto, puede costar que los niños coman lo suficiente, lo que puede conducir a un escaso crecimiento y/o a desnutrición.

Pero con la dieta y las técnicas de alimentación adecuadas, muchos niños con parálisis cerebral pueden tener una buena experiencia a la hora de la comida, disfrutar de la comida y recibir los nutrientes que necesitan para desarrollarse.

¿Qué nutrientes necesita mi hijo?

Los niños con parálisis cerebral necesitan una buena nutrición y alimentos saludables, al igual que otros niños. Pero a veces, pueden necesitar ingerir más o menos calorías, según su nivel de actividad y su tono muscular (la "tensión" de los músculos cuando están en reposo). Por ejemplo, un niño con un mucho tono muscular y mucha actividad física gastará más energía y necesitará comer más que un niño con poco tono muscular y menor nivel de actividad física.

Los niños que no pueden andar o que tienen dificultades para recibir los nutrientes de su dieta debido a sus problemas para alimentarse tienen más probabilidades de tener unos huesos débiles y frágiles (baja densidad ósea). Esto hace que sus huesos tengan más probabilidades de romperse o fracturarse.

Para ayudar a mantener los huesos fuertes, los niños con parálisis cerebral necesitan recibir suficiente cantidad de los siguientes nutrientes:

  1. Calcio: un mineral que sustenta la estructura y la función de los huesos y los dientes. Entre las mejores fuentes de calcio se encuentran la leche, el yogur y el queso y los jugos de fruta enriquecidos con calcio.
  2. Vitamina D: una vitamina que ayuda al cuerpo a absorber el calcio de los alimentos y de los suplementos. Está presente en algunos pescados, como el salmón, el atún, el aceite de hígado de pescado y los productos enriquecidos con vitamina D, como la leche, el jugo de naranja y los cereales. Nuestros cuerpos también fabrican vitamina D cuando la piel se expone al sol, sin llevar la protección de la ropa de vestir ni de un protector solar.
  3. Fósforo: un mineral que desempeña un papel en la formación de los huesos y los dientes. Se encuentra en los productos lácteos, la carne, el pescado, los huevos, las aves, los frutos secos y los cereales integrales.

Otras vitaminas y minerales importantes para la salud de los huesos son la vitamina C, la vitamina K, el magnesio, el cobre, el zinc y el manganeso. Se encuentran en las alubias, la verdura y otros alimentos. Muchos niños reciben una cantidad suficiente de estos nutrientes en sus dietas ordinarias.

¿Mi hijo está recibiendo una cantidad suficiente de nutrientes?

El equipo médico que atiende a su hijo se puede asegurar de que el niño recibe todos los nutrientes que necesita. El equipo puede incluir a:

El equipo le pedirá que lleve un registro detallado de lo que come su hijo, incluyendo cualquier fórmula que tome y los alimentos en forma de puré. Entonces, podrán saber si el niño está recibiendo la cantidad adecuada de calorías, proteínas, vitaminas, minerales y líquidos. Esto dependerá de la edad, la estatura, el peso, la pauta de crecimiento y el nivel de actividad física de su hijo.

A partir de esta información, el equipo elaborará un plan dietético personalizado para su hijo. Este plan le ayudará a tener la seguridad de que su hijo crece bien y mantiene un peso saludable.

El crecimiento de su hijo y su dieta se revisarán en las visitas de seguimiento con su médico. Si su hijo no estuviera manteniendo un peso saludable o no estuviera recibiendo una nutrición adecuada, se modificaría su plan de alimentación. Las necesidades nutricionales de los niños cambian conforme se van haciendo mayores; por lo tanto, es importante hacer un seguimiento regular con el equipo médico que lleva a su hijo a medida que vaya creciendo.

Suplementos

A veces, los niños con parálisis cerebral no comen lo suficiente por la boca como para recibir todos los nutrientes que necesitan. Por lo tanto, los médicos y los dietistas pueden recomendar suplementos. Los suplementos pueden ser de vitaminas o minerales específicos, o potenciadores de calorías o de proteínas. Estos potenciadores se pueden comprar en supermercados (ya mezclados previamente en una bolsa o caja) o bien hacerse en casa. Hay varios tipos de fórmulas disponibles para distintas necesidades nutricionales. Las recetas para hacer fórmulas en casa deben estar elaboradas por dietistas o nutricionistas a fin de tener la seguridad de que satisfacen las metas nutricionales.

Algunos niños pueden necesitar suplementos para recibir una mayor cantidad de determinados nutrientes, como el calcio y la vitamina D, si no reciben una cantidad suficiente en sus dietas o si tienen una deficiencia nutricional. Los suplementos de vitaminas y minerales vienen en diferentes formas, como líquidos o pastillas masticables. El médico o el dietista de su hijo recomendará la forma que sea más adecuada para su hijo.

En aquellos niños que tengan problemas para tragar, puede ser necesario añadir espesantes a sus alimentos y bebidas para ayudarlos a que se los traguen sin problemas. Un logopeda puede determinar si su hijo necesita un espesante y, en caso afirmativo, encontrar la textura y la consistencia que necesita su hijo.

Alimentación por sonda

Las sondas de alimentación permiten digerir los alimentos sin necesidad de masticarlos ni de tragarlos.

Tomar la decisión de colocar a un hijo una sonda de alimentación puede ser complicado para los padres. Lo más probable es que ellos prefieran que sus hijos coman por la boca, como los demás niños. < Sin embargo, para algunos niños con parálisis cerebral, no es seguro comer por la boca. En aquellos niños que tienen problemas para masticar o tragar, los alimentos les pueden entrar en las vías respiratorias o en los pulmones, lo que les puede provocar enfermedades respiratorias. En esta situación, se deberá interrumpir la alimentación por la boca, y toda la nutrición se llevará a cabo a través de una sonda de alimentación.

La alimentación por sonda también puede ser una buena idea para aquellos niños que pueden comer de forma segura, pero no logran comer suficiente por la boca (incluso con suplementos) como para mantener un peso saludable. En estos casos, se puede añadir la alimentación por sonda como suplemento a la rutina de las comidas del niño.

La alimentación por sonda puede hacer que el momento de la comida sea más fácil y más satisfactorio para los niños. Las horas de las comidas son menos estresantes y más divertidas para los niños que tienen problemas para comer. Y los cuidadores de los niños saben que está recibiendo la nutrición que necesitan.

La sonda de un niño se puede colocar:

  • a través de la nariz y hasta el estómago para la alimentación a corto plazo.
  • directamente a través de un puerto en la barriga que llega hasta el estómago para la alimentación a largo plazo.

A través de la sonda, se administran alimentos en forma de puré o fórmulas completas y nutricionalmente equilibradas. Así, se tiene la seguridad de que el niño obtiene suficientes calorías y la nutrición necesaria para crecer y mantener un peso saludable. Las sondas también permiten que el niño reciba líquidos para mantenerse bien hidratado.

Fecha de revisión: noviembre de 2018