[Ir al contenido]

La diarrea


¿Qué es la diarrea?

La diarrea consiste en evacuar heces blandas o sueltas con frecuencia. La mayoría de los niños tiene diarrea de vez en cuando. No suele durar mucho y generalmente mejora por sí sola.

Causas de la diarrea

La diarrea suele estar causada por una infección intestinal. Los gérmenes que causan estas infecciones son:

  • los virus (los más frecuentes)
  • las bacterias
  • los parásitos

Los virus

La gastroenteritis viral (a menudo llamada "gripe intestinal" o "gripe estomacal") es una enfermedad frecuente en los niños. Causa diarrea y, a menudo, náuseas y vómitos. Sus síntomas suelen durar unos pocos días, pero los niños (sobre todo los bebés) que no ingieran una cantidad suficiente de líquidos se pueden deshidratar.

El rotavirus afecta a bebés y a niños pequeños y puede provocar diarrea acuosa. Los brotes son más frecuentes en los meses de invierno y a principios de la primavera, sobre todo en las guarderías y en los jardines de infancia. La vacuna del rotavirus puede proteger a los niños de esta enfermedad.

Los enterovirus, como el virus coxsackie, también pueden causar diarreas en los niños, sobre todo durante los meses de verano.

Las bacterias

Hay muchos tipos diferente de bacterias que pueden causar diarreas, como E. coli, Salmonella, Campylobacter y Shigella. Estas bacterias suelen ser las causantes de las "intoxicaciones alimentarias", que pueden provocar diarreas y vómitos pocas horas después de la infección.

Los parásitos

Las infecciones parasitarias que pueden causar diarreas en los niños incluyen la giardiasis y la criptosporidiosis.

¿Qué más puede causar una diarrea?

Los niños también pueden tener diarrea debido a:

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la diarrea?

Los niños suelen empezar teniendo dolores de estómago o retortijones, que van seguidos de una diarrea que puede durar de 3 a 5 días. Entre otros síntomas, se incluyen los siguientes:

  • fiebre
  • pérdida del apetito
  • nauseas (una sensación desagradable antes de vomitar)
  • vómitos
  • pérdida de peso
  • deshidratación

¿Cómo encuentran los médicos cuál es la causa de una diarrea?

Los médicos:

  • preguntarán sobre qué es lo que ha comido el niño últimamente, cuándo han empezado los síntomas y con qué frecuencia hace diarrea
  • harán preguntas específicas sobre la diarrea: ¿Es acuosa? ¿Contiene sangre?
  • explorarán al paciente
  • a veces, pedirán al paciente una muestra de heces (cacas) para enviarla al laboratorio a fin de que la analicen. Esto les ayudará a saber qué tipo de germen está causando la enfermedad.

¿Cómo se trata la diarrea?

La diarrea de origen viral remite por si sola. La mayoría de los niños con diarrea de origen bacteriano necesitan tratarse con antibióticos. Las diarreas de origen parasitario siempre se deben tratar con medicamentos antiparasitarios.

Los niños que no estén vomitando o que no se estén deshidratando pueden seguir comiendo y bebiendo (o bien mamando o tomando el biberón) como de costumbre. Seguir llevando una dieta ordinaria hasta puede acortar la duración del episodio diarreico. Puede ofrecer a su hijo porciones más pequeñas de comida mientras le dure la diarrea.

No le dé a su hijo medicamentos anti-diarreicos de venta sin receta médica a no ser que su médico le dé el visto bueno.

¿Por qué está deshidratado mi hijo?

A los niños con signos de deshidratación leve, los médicos les suelen recomendar soluciones de rehidratación oral (también conocidas como suero oral). Estas soluciones se pueden adquirir en la mayoría de las tiendas de alimentación, droguerías y farmacias sin necesidad de receta médica, y ayudan a reemplazar los líquidos corporales que se han perdido a través de la diarrea. El médico le indicará qué tipo de suero le debe dar su hijo, en qué cantidad y durante cuánto tiempo.

Los niños no se deben rehidratar solo con agua porque el agua no contiene la mezcla adecuada de sodio, potasio y otros minerales y nutrientes importantes.

En algunos casos, hay niños con diarreas graves que necesitan recibir líquidos por vía intravenosa (VI) en un hospital durante unas horas para tratar la deshidratación.

¿Cómo se pueden prevenir las diarreas?

Es casi imposible prevenir las diarreas en los niños. Pero hay algunas formas de reducir la probabilidad de que ocurran:

  • Asegúrese de que sus hijos se lavan las manos bien y con frecuencia, sobre todo después de ir al baño y antes de comer. Lavarse las manos es la forma más eficaz de prevenir el contagio de las infecciones que causan diarrea. Las manos sucias transportan gérmenes al interior del cuerpo cuando los niños se muerden las uñas, se chupan el pulgar, comen con las manos o se meten cualquier parte de la mano en la boca.
  • Mantenga las superficies del baño, como las del lavabo y las del inodoro, bien limpias.
  • Lave bien las frutas, verduras y hortalizas antes de comerlas y de cocinarlas.
  • Lave las encimeras de la cocina y los útiles de cocina cuidadosamente después de que hayan entrado en contacto con carne cruda, sobre todo, si procede de aves de corral.
  • Refrigere la carne lo antes posible cuando vuelva del supermercado. Cocínela hasta que deje de estar rosada. Después de comer, refrigere las sobras lo antes posible.
  • No beba nunca agua de riachuelos, manantiales o lagos, a menos que las autoridades locales hayan certificado que el agua es potable y segura.
  • Evite lavar las jaulas y los comederos de sus mascotas en el fregadero que usa para preparar la comida de su familia. Y trate de mantener la parte de la casa donde se alimentan sus mascotas separada del lugar donde come la familia.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Llame al médico de su hijo si tiene diarrea y aún no ha cumplido seis meses. Llámelo también si su hijo:

  • hace diarrea muchas veces al día o las diarreas le duran más de tres días
  • tiene vómitos repetidos o rechaza los líquidos
  • tiene un fuerte dolor de barriga
  • tiene una diarrea que contiene sangre

Llame al médico de inmediato si su hijo parece estar deshidratado. Entre los signos de la deshidratación, se incluyen los siguientes:

  • boca seca o pegajosa
  • ausencia o escasez de lágrimas al llorar
  • ojos hundidos
  • en los bebés, fontanela de la parte superior de la cabeza hundida
  • orinar menos o mojar menos pañales que de costumbre
  • somnolencia o mareos
Revisado por: Kate M. Cronan, MD
Fecha de revisión: enero de 2019