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Por qué me gusta dar: la historia de Freddi


(Why I Give: Freddi's Story)

Cuando tenía 12 años, Freddi Zeiler empezó a donar su tiempo y su dinero a causas benéficas. Ahora ya es adulta ¡y sigue donando con las mismas ganas! Ha escrito un libro para ayudar a los niños que se titula "Guía de donación para niños", o "A Kid’s Guide to Giving" in en Inglés.

He aquí cómo empezó Freddi y sus consejos para aquellos niños que quieran marcar la diferencia.

Los adultos tienen trabajos y más dinero para gastar en organizaciones benéficas. ¿Por qué deberían donar los niños?

No hay mejor época que la infancia para empezar a ayudar a la gente, independientemente de que se trate de tus propios vecinos o de personas la otra punta del mundo. Lo más sorprendente de las donaciones es que no solo cambian tu vida, sino que también pueden cambiar las de otras personas.

Puedes donar tanto tu tiempo como tu dinero. Donar puede significar ayudar a un amigo o alguien que no has visto nunca pero, siempre que dones, estarás haciendo algo bueno por otra persona y eso es lo que importa.

¿Qué te llevó a donar por primera vez?

Cuando tenía 12 años, mi familia y yo abandonamos la ciudad donde vivíamos y nos fuimos a vivir a un pequeño pueblo de montaña. Allí, todo era diferente. No había aceras. Y me dormía escuchando el canto de los grillos. Conocía a todos mis vecinos. Aquello me encantaba. Mi madre nos llevaba a menudo a mí a mis hermanas a hacer excursiones por la montaña. Cuando encontraba basura, yo la recogía y la tiraba al tacho de la basura y, cuando me enteraba de que alguien había perdido a su mascota, le ayudaba a buscarla. Incluso creé una página de internet sobre mascotas perdidas, donde los dueños podían poner fotografías de sus mascotas, y me ofrecí como voluntaria en el mercado de productos agrícolas el día de la adopción de animales de mi pueblo.

Amaba aquel pueblo y me encantaba cuidar de él, por eso me resultaba tan fácil ofrecer mi tiempo a quien lo necesitara. Eso me hacía sentir que era parte de una comunidad y además podía percibir las consecuencias de mis buenos actos. La gente de mi alrededor empezó a darse cuenta de lo que yo estaba haciendo y también empezó a ayudar a los demás.

¿Cómo se fueron incrementando tus donaciones con el paso del tiempo?

Cuanto más daba, más cuenta me daba de que había otras cosas que me importaban, aparte de mi comunidad. Un día, decidí donar una parte de mi dinero semanal a una causa de carácter más general. Invertí mucho tiempo buscando información con mi computadora para encontrar la organización benéfica perfecta. Sabía que quería ayudar a otros niños, a niños que no vivían en un lugar como el mío y que no tenían cosas que yo daba por sentadas, como ir al colegio, vivir en una casa o poder ir al médico cuando estuvieran enfermos. La única diferencia entre nosotros residía en el lugar donde habíamos nacido y aquello no me parecía justo.

 

¿Cuál fue la primera organización benéfica a la que donaste dinero?

Después de leer sobre muchas organizaciones benéficas distintas, escogí "Save the Children" (Protege a los niños). Con esta organización, yo podía apadrinar a un niño de otro país que necesitaba dinero para ir al colegio, comer, vestirse, cuidar de su salud y tener un lugar donde vivir. Fue una niña que se llamaba Myrlene, tenía unos 4 años y vivía en Haití. Cada mes, yo donaba parte de mi dinero semenal y, a cambio, recibía cartas y fotografías de Myrlene. Hasta podía escribirle y enviarle regalitos, como dulces, adhesivos o dibujos hechos por mí. Gracias a mis donaciones, ella pudo ir al colegio, tener ropa nueva, no pasar hambre y tener un lugar donde dormir. ¡La ayudé!

¿Por qué te gusta tanto dar?

Porque puedo. Porque me importa. Y, por encima de todo, doy porque me gusta saber que incluso yo puedo marcar la diferencia, puedo mejorar cosas en las vidas de otras personas.

¿Por qué has escrito este libro?

Quería que otros niños se dieran cuenta de que también pueden marcar la diferencia en el mundo real. Al principio, me costó bastante encontrar la organización benéfica perfecta y participar en el voluntariado porque la mayoría de la gente no espera que los niños quieran ayudar a los demás. Tuve que invertir mucho tiempo y esfuerzo para encontrar formas de dar y, por eso, quería ahorrarles este problema a otros niños que también lo quieran hacer; quería facilitarles las cosas.

¿Cómo puedo empezar a dar?

El primer paso consiste en elegir una causa o tema, de modo que pregúntaselo a tu corazón. ¿Qué es lo que te importa realmente: los animales, el medio ambiente, ayudar a la gente que pasa hambre? En segundo lugar, deberás informarte sobre ese tema. Si has elegido como tema "los animales", pregúntate cuál es la necesidad más importante en esa área ¿Te interesa, por ejemplo, contribuir a salvar a determinado animal que está en vías de extinción? Una vez tengas clara cuál es tu causa, te resultará más fácil contactar con organizaciones u asociaciones que se encargan de este tipo de tareas.

¿Cómo puedo saber qué organización benéfica escoger?

En este punto, deberás investigar. ¿Qué es lo que se debe donar: dinero, tiempo, bienes? También deberás averiguar cómo se gasta el dinero la organización. Y lo más importante: cuánto dinero dedica a la causa (por ejemplo, cuidar de mascotas abandonadas) y cuánto a pagar otro tipo de cuestiones, como el alquiler del local o el mantenimiento de su página de internet. Una organización benéfica de confianza estará encantada de contestar a todas estas preguntas antes de que formes parte de ella.

¿Y si no tengo mucho dinero?

No permitas que esto te detenga. Cuando era pequeña, empecé a donar parte de mi dinero semanal, algo bastante sencillo para mí. Pero también hay otras formas de ayudar. Puedes participar en celebraciones o eventos, como caminatas o marchas benéficas, o en recaudaciones de fondos, como los lavados benéficos de coches. A parte de esto, podrás ofrecer tu tiempo y tu energía en tareas de voluntariado (en el caso de que la organización acepte voluntarios menores de 18 años) o ayudar a recoger artículos donados, como comida enlatada o ropa de abrigo para las personas necesitadas. Y, aunque no suelas tener dinero, lo más probable es que haya épocas del año en que tengas un poco más de dinero, como en tu cumpleaños o en Navidades. Cuando te hagan este tipo de "regalos", ¡tal vez decidas compartir con los demás parte de tu riqueza!

Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de revisión: enero de 2014